El inmueble, considerado uno de los templos más importantes de Oaxaca por su valor religioso, histórico y arquitectónico, presentaba severas afectaciones, particularmente en el costado que colinda con la avenida Independencia. En total, se atendieron alrededor de 400 metros cuadrados de superficie, donde se retiraron entre cinco y siete capas de pintas superpuestas.
Tecnología láser por primera vez en Oaxaca
La restauración marcó un precedente en la entidad: por primera vez se utilizó tecnología láser para la eliminación de grafitis en un monumento histórico. El procedimiento permitió retirar de manera controlada las pintas aplicadas directamente sobre los sillares de cantera, sin generar daños en el material pétreo.
Especialistas explicaron que, una vez retiradas las capas más recientes mediante limpieza gruesa y fina —con el uso de disolventes, bisturí, cepillos de carda plástica y equipos de vapor a presión—, se procedió a aplicar un láser de 100 watts. Para ello se ajustaron parámetros como frecuencia, potencia, enfoque y distancia focal, ya que colores como el morado, verde y azul resultan más complejos de eliminar, especialmente en zonas donde la cantera presentaba mayor deterioro.
Daños acumulados por la humedad
En el tramo de la barda que integra jardineras, la acumulación de pintura vinílica había impedido el adecuado tránsito de humedad. Esto generó la formación de sales y un proceso paulatino de degradación de la cantera. La intervención no solo atendió la limpieza superficial, sino también estos efectos derivados de años de recubrimientos inadecuados.
Como parte de los trabajos finales, se realizó un ribeteo en las piedras más dañadas y se aplicó una capa de sacrificio compuesta por cal y arena, diseñada para resistir la abrasión y facilitar su futura sustitución en caso necesario.
Un espacio entre lo sagrado y lo cotidiano
La barda atrial —llamada así por delimitar el atrio, antiguo espacio de catequesis al aire libre— hoy funciona como un corredor que conecta lo religioso con la vida diaria, al tener acceso directo al Jardín Sócrates, uno de los puntos más transitados del Centro Histórico.
La recuperación de este conjunto no solo devuelve dignidad visual a la morada de la patrona de Oaxaca, sino que también fortalece la conservación del patrimonio cultural en uno de los espacios donde convergen tradición, fe y vida pública.
Durante el desarrollo de los trabajos, vecinos y locatarios de la zona colaboraron para facilitar las labores, en un esfuerzo conjunto por preservar uno de los símbolos más representativos de la capital oaxaqueña.

