Porfirio Díaz, la Revolución, el cine, el box, los terremotos y generaciones de artistas han pasado por sus puertas. El Teatro Macedonio Alcalá cumple 117 años, pero detrás de la celebración permanece una pregunta menos festiva: ¿qué necesita hoy uno de los edificios culturales más importantes de Oaxaca para seguir en pie otros cien años?
Oaxaca de Juárez, Oax.— El 5 de septiembre de 1909, cuando Oaxaca todavía vivía los últimos años del Porfiriato, abrió sus puertas un edificio destinado a convertirse en uno de los principales escenarios culturales del estado.
Era el entonces Teatro-Casino Luis Mier y Terán. Hoy, 117 años después, se le conoce como Teatro Macedonio Alcalá, pero su historia es bastante más amplia que la de una sala de espectáculos.
El edificio ha sido teatro, cine, escenario de espectáculos populares y espacio para actos políticos y culturales. Ha soportado terremotos, periodos de abandono, transformaciones de uso y distintas intervenciones de restauración. Y en 2026 vuelve a encontrarse en una etapa de rehabilitación.
La celebración de su 117 aniversario, realizada el pasado 5 de septiembre, incluyó las tradicionales mañanitas y la participación del Cuarteto de Cuerdas Bernal Jiménez. El aniversario fue presentado como una celebración de más de un siglo de música, teatro, danza y patrimonio arquitectónico.
Pero la historia del Alcalá también puede leerse desde otra perspectiva: la de un inmueble que periódicamente necesita volver a ser intervenido para mantenerse funcionando.
Un teatro nacido con el Porfiriato
Según documentos históricos, los trabajos del inmueble comenzaron a principios del siglo XX y que la primera piedra fue colocada el 4 de agosto de 1904. La obra fue encomendada al ingeniero Rodolfo Franco.
Cinco años después, el 5 de septiembre de 1909, el teatro fue inaugurado con la ópera Aida.
Su diseño incorporó elementos europeos. El vestíbulo presenta una inspiración francesa de tipo Luis XV, con una escalinata de mármol blanco, mientras que la sala tiene una disposición en forma de herradura y una ornamentación de inspiración europea.
Su construcción utilizó piedra, ladrillo y acero de la Fundidora de Monterrey, de acuerdo con información proporcionada por el director del recinto, Esteban San Juan Maldonado.
El teatro tampoco conservó siempre el mismo nombre.
Primero fue Teatro-Casino Luis Mier y Terán; durante la etapa revolucionaria pasó a llamarse Teatro Jesús Carranza y, finalmente, en la década de 1930 adoptó el nombre de Macedonio Alcalá, en homenaje al compositor oaxaqueño autor del vals Dios nunca muere.
No solamente ópera: el Alcalá que conocieron varias generaciones
La historia del inmueble se aleja rápidamente de la imagen de un teatro reservado exclusivamente para las llamadas bellas artes.
En distintos momentos funcionó como cine y fue utilizado para actividades políticas y espectáculos populares. El director del recinto ha recordado incluso su relación con la Época de Oro del cine mexicano y la presencia de figuras como Pedro Infante, Blanca Estela Pavón y Mario Moreno “Cantinflas”.
El Archivo General del Estado de Oaxaca también documenta que por su escenario han pasado expresiones tan distintas como la ópera, el ballet, el teatro, el cine, la lucha libre y el boxeo.
Esa versatilidad explica parte de su importancia: el Alcalá no ha sido únicamente un edificio para contemplar, sino un espacio que ha acompañado las transformaciones de la vida pública y cultural de Oaxaca.
Su archivo histórico, además, ha permitido reconstruir buena parte de esa trayectoria. El libro Historia Gráfica del Teatro Macedonio Alcalá, publicado con motivo de su centenario, fue elaborado a partir de archivos, bibliotecas y hemerotecas de México y del extranjero y reconstruye la vida del inmueble desde sus antecedentes hasta la etapa posterior a su restauración de 2004.
El terremoto que cambió su historia reciente
Uno de los capítulos decisivos llegó con el terremoto del 30 de septiembre de 1999.
El inmueble permaneció cerrado durante varios años y fue sometido a una intervención de gran magnitud antes de reabrir en 2004. El propio Archivo General del Estado señala que el sismo de 1999 provocó un cierre que se prolongó hasta ese año.
La restauración de 2004 es considerada la intervención más importante de la historia reciente del recinto.
De acuerdo con Esteban San Juan Maldonado, director del Teatro, alrededor de 200 personas participaron en aquellos trabajos. Se recuperaron pinturas originales, se liberaron espacios y se incorporó tecnología de audio e iluminación. En la estructura del escenario se colocaron alrededor de 130 toneladas de acero, mientras que la cimentación requirió aproximadamente 140 toneladas de concreto.
San Juan Maldonado, quien estuvo a cargo de aquella remodelación, describió el proceso como consecuencia directa del terremoto de 1999 y señaló que el teatro reabrió sus puertas en 2004.
No se trató, por tanto, de una simple remodelación estética: fue una intervención estructural y funcional destinada a devolverle al inmueble condiciones para operar como teatro contemporáneo sin perder sus características históricas.
2017: nuevamente los sismos
El edificio volvió a ponerse a prueba en septiembre de 2017.
Aunque su estructura resistió los terremotos, sí presentó daños en elementos ornamentales y arquitectónicos: desprendimientos de plafones, daños en piezas ornamentales de cantera y grietas en muros laterales e interiores.
La Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca documentó que, tras los sismos, el teatro cerró temporalmente para proteger al público y a los artistas. En la reparación participaron especialistas estructurales de la empresa Colinas de Buen, además de la Fundación, la Asociación Civil Amigos del Teatro Macedonio Alcalá y autoridades culturales.
Después de poco más de tres meses de trabajos, el recinto volvió a abrir y en diciembre de 2017 recibió una presentación de El Cascanueces.
El episodio confirmó algo que ya había demostrado el inmueble en 1931 y 1999: su estructura ha resistido algunos de los terremotos que han golpeado a Oaxaca, aunque sus elementos ornamentales y sus instalaciones requieren atención constante.
El problema menos visible: mantenerlo funcionando
Aquí comienza una parte menos conocida de la historia reciente del Alcalá.
En octubre de 2024, el coordinador de Teatros, Esteban San Juan Maldonado, señaló que el recinto necesitaba alrededor de 9 millones de pesos para mantenimiento.
Entre las necesidades señaladas estaban el aire acondicionado, el sistema de sonido, trabajos de carpintería, iluminación y seguridad. También explicó que durante el gobierno de Gabino Cué se había dado mantenimiento a las láminas del techo, pero que posteriormente no se habían realizado cambios de gran escala.
2025: una nueva rehabilitación
En 2025 el Teatro Macedonio Alcalá volvió a formar parte de un programa de intervención de inmuebles culturales del Centro Histórico.
El INPAC comunicó formalmente un proyecto denominado “Rehabilitación del Teatro Macedonio Alcalá, Oaxaca de Juárez, Oaxaca”, con un monto modificado de 9 millones 995 mil pesos, destinado a conservación de acabados y otros trabajos especializados. La documentación presupuestal consultada registra un ejercicio de poco más de 3.17 millones de pesos dentro de ese proyecto.
La intervención comenzó mientras el teatro continuaba funcionando.
En mayo y junio de 2025 se informó que los trabajos incluían acciones de conservación en distintos recintos culturales, entre ellos el Alcalá, procurando que los edificios pudieran continuar operando mientras se realizaban las obras.
De acuerdo con El Imparcial de Oaxaca, los trabajos que se realizaban entonces en el Alcalá estaban concentrados principalmente en carpintería, mientras que permanecían pendientes necesidades consideradas mayores: instalaciones sanitarias, audio, iluminación, tramoya, aire acondicionado e instalaciones hidráulicas. El director del teatro señaló entonces que el inmueble requería una intervención de mayor alcance.
Es decir, el monto autorizado para una rehabilitación no necesariamente significa que todas las necesidades operativas del teatro hayan quedado resueltas.
El nuevo telón: una nueva pieza para una historia centenaria
El aniversario 116, en 2025, trajo consigo una novedad que no fue estructural sino artística.
El 19 de agosto de ese año fue presentado “Ñúú Núndúva”, que significa “Oaxaca” en lengua mixteca, un nuevo telón de boca realizado por el artista José Luis García.
La obra incorpora referencias a personajes de la historia cultural de Oaxaca, entre ellos Macedonio Alcalá, Eduardo Mata, Rufino Tamayo, Rodolfo Morales y José Vasconcelos.
El nuevo telón tiene además una particularidad histórica: se incorporó más de un siglo después del primer telón del recinto.
El telón original, presentado en 1909, representa una alegoría de las bellas artes y tiene referencias a la tradición clásica; fue realizado por artistas sevillanos y oaxaqueños.
Así, el teatro conserva ahora dos grandes momentos pictóricos: la idea del arte con la que nació a principios del siglo XX y una interpretación contemporánea de Oaxaca y sus protagonistas culturales.
Y en 2026, ¿cómo llega el Alcalá a sus 117 años?
Llega activo.
El 5 de septiembre de 2026 se celebraron sus 117 años con las tradicionales mañanitas y un concierto del Cuarteto de Cuerdas Bernal Jiménez.
Y la actividad no se ha detenido. Apenas el 13 de septiembre, el recinto fue escenario de un concierto por el XXV aniversario de la Cuarentuna Universitaria de Oaxaca, lo que muestra que continúa funcionando como espacio para actividades culturales y musicales.
También mantiene presencia dentro de la oferta cultural y turística institucional de Oaxaca y continúa formando parte de las redes latinoamericanas de teatros.
El Alcalá está vivo, pero necesita mantenimiento para seguir vivo.
Su principal desafío no parece ser solamente conservar la fachada o restaurar una pieza ornamental después de un sismo. El reto está en mantener funcionando la infraestructura que el público no ve: aire acondicionado, audio, iluminación, tramoya, instalaciones hidráulicas, seguridad y otros sistemas que permiten que un edificio de 117 años pueda comportarse como un teatro del siglo XXI.
Y ahí está quizá la historia que deja este aniversario.
El Macedonio Alcalá ha demostrado durante más de un siglo que puede sobrevivir a terremotos, cambios políticos, cambios de uso y generaciones enteras.
Lo que queda por comprobar, año tras año, es si las instituciones responsables podrán garantizar que el mantenimiento sea permanente y no únicamente una respuesta cuando el deterioro ya es visible.
Porque restaurar un edificio histórico una vez puede devolverle el esplendor.
Mantenerlo durante los siguientes cien años es otra historia.




